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Somos pueblo de maíz. La ofrenda del elote en la huasteca veracruzana.

El maíz ha estado presente en la cultura nahua de la Huasteca desde tiempos inmemoriales, su cultivo en la región lo ha convertido en el alimento fundamental de la dieta y la fuente principal de energía; con el maíz, los habitantes de la Huasteca preparan un variedad de alimentos que casi siempre se hacen acompañar de otros productos tanto en el consumo como en el cultivo, los productos que generalmente se asocian con el maíz destacan el frijol, el chile, el ajonjolí, el tomate, el camote, el plátano y el cacahuate. En las milpas es común observar otros productos que acompañan al maíz tales como el epazote, la hierbabuena, el quelite, el xonacate o cebollina, la calabaza, el pipián, entre otros.

El culto nahua al maíz.

La presencia de rituales en torno al maíz en las comunidades de Ixhuatlán de Madero, nos habla de una continuidad histórica y reproducción de la cultura local, por otra parte resalta una cosmovisión fuertemente enraizada en la ancestral cultura mesoamericana. Se puede decir que la cosmovisión indígena actual está configurada por diversos tiempos y distintas sedimentaciones simbólicas: el pasado que se mantiene como memoria histórica colectiva, sirve como proscenio en donde el presente es representado, y este último a su vez hace posible una proyección de los tiempos por venir.

El Chikomexochitl, quien representa al maíz, es sin duda uno de los personajes más sobresaliente de la mitología Huasteca. Chikomexochitl es una palabra náhuatl que en español significa “siete flores”, chikome “siete” y xochitl “flor”, en la cosmovisión indígena nahua el siete es un número esotérico relacionado principalmente con los conceptos mágicos-religiosos y juega una función de suma importancia, pues son siete los puntos que delimitan el espacio sagrado: los cuatro puntos cardinales, el centro, el arriba y el abajo.

En la cosmovisión prehispánica de la cultura nahua, el maíz adquiere varias advocaciones, esto depende de su ciclo de desarrollo, es decir, cuando es pequeño, cuando es jilote y cuando es mazorca. Cuando es maíz-niño o pequeño se le advoca a Chikomekoatl; cuando es xilotl “jilote o maíz tierno” es representada por la diosa Xilonen deidad femenina; y cuando es mazorca es representado por Cintéotl, deidad masculina. Este último cuando es semilla representa la fuerza “yolchikawalistli” generadora de la vida.

El Chikomexochitl es el ritual dedicado al maíz como elemento sagrado y a través de éste, se suplican a los elementos de la naturaleza como el agua, el viento, el fuego y la tierra a fin de que favorezcan las siembras que se cultivan en las milpas. También se hacen ruegos para que la familia y la comunidad tengan suficiente alimento durante el año y vivan en paz y seguridad, pues se considera a Chikomexochitl como la hacedora, protectora y sustentadora de la vida.

Para poder llevar a cabo un ritual primero se reúne la familia a fin de fijar la fecha del evento y hacer los preparativos necesarios. Se busca al tlamatketl “sabio o curandero” con la finalidad de que él desarrolle “el costumbre” además, indique a la familia de las cosas que se deben reunir para realizar este trabajo.

El Elotlamanalistli es un ritual de ofrenda al maíz nuevo (elotes) y se les ofrece a las divinidades en especial a Chikomexochitl por haber concedido la buena producción del alimento vital para el vida. Somos maíz, provenimos del maíz, es por ello que existen tres tipos de color de maíz, que los indígenas identifican como parte de nuestro cuerpo. El maíz negro significa nuestro pelo, el blanco nuestros huesos y el amarillo nuestra piel.

Elotlamanalistli, quiere decir que se va a ofrendar elotes, pues así como se entregó así se va a recibir. De la milpa se traen elotes grandes, las más grandes se adornan con flores en las puntas. Los niños ponen flores. También se van a hacer chamiles. Los que invites llegan a ayudar y se quedan, se esperan hasta que se cueza la comida (Don Rafael, 4 de octubre de 2007).

Por lo regular, se efectúa a finales de septiembre, cerca de la fiesta de San miguel o a mediados del mes de octubre. Esta singular celebración de la huasteca -a pesar de tener dos temporadas de cosecha- se puede presenciar sólo una vez durante todo el año. En esta representación los participantes transmiten los consejos de los mayores desde la lengua originaria, el náhuatl. Una vez que ello se realiza, la comunidad se prepara para la ofrenda del elote, es decir, para el Elotlamanalistli. En esta fiesta se dan cita grandes y chicos para participar del baile en un recinto específico de la comunidad. La música que acompaña es el huapango con sones específicos para la ocasión.

Foto: Anwar Vazquez

 El día 29 de Septiembre se ha conmemorado el Día Nacional del Maíz, igual se celebra a San Miguel Arcángel, que demarca también el inicio de una de las tradiciones más arraigadas de nuestro país el Xantolo o Todos los Santos, en la huasteca conocida como Mijkailuitl.

Una celebración practicada desde tiempos prehispánicos y presenta la estrecha relación entre la cultura nahua y el maíz, en la cual el ciclo agrícola y la planta misma se presentan como una metáfora del ciclo de vida humano.

Vivir los rituales, vivir las costumbres y tradiciones es parte de nuestra esencia como indígenas, el celebrarlos nos hace ser parte de un mundo mágico de cosmovisiones antiguas que se han venido pasando de generación en generación. 


Referencias:

“El costumbre: ofrenda y música a chicomexochitl – Rafael Nava Vite https://cdigital.uv.mx/bitstream/handle/123456789/9031/su3_p64-52_%202009-5.pdf?sequence=1&isAllowed=y

El maíz en la identidad cultural de la huasteca – Jazmín Nallely Argüelles Santiago https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/6/2898/13.pdf